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“Sé que pierdo mitad de mi presupuesto publicitario.

Miércoles, diciembre 8, 2010
publicado por pedrob

Así se quejaba Wanamaker, empresario norteamericano.

Ergo: ¿Cómo saber, de manera práctica (obviando teorías rimbombantes y académicas), cuándo mi aviso es bueno –o malo– para no seguir  gastando $$$ ?

Ésta es otra de las tantas “preguntas mágicas” que debemos hacernos los publicistas y anunciantes (más los alumnos de la carrera), si todos pretendemos algunos éxitos.

Intrigado y preocupado, como publicista profesional, decidí re-iniciar mi ejercicio, que  por años practiqué, mientras estaba activo e inquieto, en mi juego serio y responsable de enfrentar diariamente avisos blanco/negro y de color, de tamaños superiores a cien centímetros/columna, o sea, cuarta, media y página completa. Mi actitud:  laxa e indiferente (típica del lector de diario), sin ningún afán estudioso, sí crítico como posible comprador, pues ese aviso me está tratando de vender algo, pensaba.

Es un ejercicio nada fácil, pero indispensable, a mi opinión, para todos los publicistas autocríticos, creativos y responsables. Los expertos afirman que “capturar+ser atraído o rechazado” por un maldito aviso, demanda entre uno a tres segundos (31-32-33, contados sin pausa, es un segundo. Ensaye.)  Si algo en ese aviso le llama la atención en ese tiempo y usted se detiene, o lo ignora, es que usted parece  percibir, o no, rápidamente, la intención comunicacional del anunciante. Podría tratarse de un aviso bueno, o malo. Si usted lo considera bueno y le gusta algo de ese aviso, no significa que saldrá corriendo y entrará a la primera tienda a comprar. Falta mucho para ello, pues podría aparecer un desengaño.

Desde hace varios meses, y aprovechando mi suscripción de adulto mayor a El Mercurio, reviso y califico avisos como AB (Aviso Bueno) y AM (Aviso Malo), desde mi modesta opinión de “viejo zorro” que ganó y perdió en estas lides.   

Mi revisión y análisis –según la mecánica ADD+Impact de RoperASW (ex Starch) que trato en mi libro “No Gaste $$$ en Publicidad”– es simple, espontánea, doméstica y, sobre todo, desde el punto de vista del lector corriente.  Aquí no hay que complicarse. Sí, reconozco mi parte interesada, pero, ojo, puedo revisar, criticar y aplaudir descontaminado, tantas páginas con avisos que veo en el día.

Importante: familiares y amistades a mano, me colaboran, a veces, ante algunas preguntas y dudas. Este ejercicio lo estoy practicando sin apasionamiento ni críticas injustas, pues hoy, sin compromisos comerciales de ningún tipo, puedo garantizar mi objetividad, y colaborar  efectivamente con la industria publicitaria. Y me gusta hacerlo.

¿Cómo, se podría preguntar usted? Compartiendo opiniones acerca de, 1) Cuándo considero un Aviso Bueno de otro Malo, y 2) ¿Tendrá razón el señor Wanamaker cuando afirma que pierde la mitad de su presupuesto publicitario?

Debo terminar, por ahora, instalando esta pregunta: ¿En qué momento advierte el lector corriente si es Bueno o Malo para él ese aviso que tiene al frente ?  Aquí me interesa mucho su opinión.

 Continúo en la próxima entrega. Vamos a conocer, o recordar, a AIDA, más una definición que ayudará a reconocer los Buenos de los Malos. Gracias por su interés.



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